El ADN antiguo, las puntuaciones poligénicas y la genética psiquiátrica indican que la mente humana ha evolucionado drásticamente desde la Edad de Hielo, en contra del mito de los 50.000 años.
Contra el mito del yo antiguo y acabado: por qué “no hemos cambiado en 50.000 años” es obviamente falso







