Una defensa de la participation mystique de Lévy-Bruhl como un modo real de conciencia que explica el ritual, la religión y las mentes grupales mejor de lo que sus críticos admiten.
Participation Mystique y las muchas maneras de ser una mente


Una defensa de la participation mystique de Lévy-Bruhl como un modo real de conciencia que explica el ritual, la religión y las mentes grupales mejor de lo que sus críticos admiten.

Across Australia, West Africa, Greece, and Amazonia, the bullroarer marks initiation as literal spirit indwelling—ritual death, rebirth, and presence of the god or ancestor.

Explica los ritos compartidos chinos 招魂 y Tai-Lao su khwan que convocan a un alma fugitiva de vuelta al cuerpo y por qué persisten en distintas culturas.

Explora la antigua práctica del sacrificio de perros en distintas culturas, desde entierros de la Edad de Hielo hasta ritos de iniciación guerrera, examinando por qué los seres humanos ritualizaron la matanza de sus compañeros más queridos.

A través de las culturas, a la serpiente se la llama “sabia”. Nuevas pruebas muestran que el apodo surgió de las alteraciones de la conciencia inducidas por el veneno, no de la inteligencia del reptil.

Comparative cases where initiates are called ‘snake‑bitten’ or ‘swallowed’—from Cape York’s dunggul to Sabazios, Yuruparí, the Ophites, Hopi Snake Dance, and Wawilak—w/ primary sources.

Un estudio en profundidad de las teorías principales y marginales sobre los orígenes de los Zuni people, que abarca la arqueología, la lingüística, la genética, la tradición oral y las afirmaciones difusionistas especulativas.
Un léxico global de nombres del bullroarer por idioma y cultura, con fuentes cuidadosas y notas sobre polisemia y secreto.

Desde los ciclos kármicos del período tardo-védico hasta la terapia de vidas pasadas de la Nueva Era, una historia de larga duración de la metempsicosis, más los oscuros indicios prealfabetos de que la doctrina podría ser tan antigua como la Edad de Hielo.

A través de las culturas, la serpiente es llamada “sabia”. Nuevas evidencias muestran que el apodo surgió de alteraciones de la conciencia inducidas por el veneno, no del coeficiente intelectual del reptil.