Este es un Deep Research de OpenAI al que se le indicó leer los tres primeros ensayos de EToC y mis notas (varios cientos de páginas) para ampliar la teoría. Varios otros intentos fracasaron estrepitosamente. Este es aceptable, aunque en su mayor parte consiste en una recapitulación. No lo tomen como una ampliación real de la teoría. Es cosplay. #

En resumen

  • La Teoría de Eva de la Conciencia (EToC) propone que la conciencia introspectiva humana fue una invención cultural, no una evolución biológica gradual.
  • Una innovadora prehistórica —metafóricamente, «Eva»— alcanzó primero la autoconciencia y la enseñó a otros mediante el ritual y el lenguaje.
  • Esta teoría integra evidencia de la mitología, la arqueología, la lingüística y la neurociencia para explicar la «paradoja sapiens».
  • Es probable que las mujeres hayan sido pioneras de la conciencia debido a una cognición social superior y a diferentes patrones de lateralización cerebral.
  • La revolución cognitiva ocurrió aproximadamente entre 15,000 y 10,000 a. e. c., coincidiendo con el surgimiento de la agricultura y de la arquitectura monumental.
  • Los mitos globales sobre serpientes, conocimiento prohibido y mujeres que adquieren conciencia podrían ser memorias culturales de esta transición.
  • La teoría explica por qué la conciencia se siente aprendida y no innata, y por qué requirió transmisión ritual en las sociedades tempranas.

Introducción #

Toda cultura se enfrenta a las preguntas de quiénes somos y de dónde venimos. En todo el mundo, los mitos de origen suelen evocar paralelismos inquietantes pese a las enormes distancias. Estos temas recurrentes sugieren la existencia de acontecimientos transformadores comunes en el pasado humano.

Una de las mayores transformaciones fue el advenimiento de la autoconciencia consciente: la aparición del «yo» introspectivo y reflexivo. La Teoría de Eva de la Conciencia (EToC) propone que la mismidad consciente no fue una inevitabilidad biológica gradual, sino una invención cultural que se propagó meméticamente. Desde esta perspectiva, una innovadora prehistórica —metafóricamente, una «Eva»— alcanzó primero la idea «yo soy» y la enseñó a otros.

Esto desencadenó una cascada de cambios cognitivos y culturales: un cambio de fase que llevó de una existencia impulsada por el instinto al pensamiento consciente. Así, EToC ofrece una síntesis de la ciencia evolutiva y la narrativa antigua, y sugiere que la conciencia humana surgió mediante una coevolución gen-cultura singular, que dejó huellas en la mitología, la arqueología, el lenguaje y nuestros propios cerebros.

Es crucial señalar que la versión 4 de esta teoría se fundamenta en la investigación actual. Las primeras versiones de EToC eran especulativas y autorreferenciales; aquí integramos evidencia de la biología evolutiva, la ciencia cognitiva, la arqueología, la antropología y la filosofía de la mente. Sustituimos las conjeturas internas por respaldo externo sometido a revisión por pares.

El resultado es un tratado interdisciplinario que traza el posible origen de la conciencia como un acontecimiento histórico, uno que quizá pueda reunir las aportaciones de Darwin y del Génesis en un único arco explicativo. Procedemos de manera sistemática: primero delineamos el marco teórico (basado en la hipótesis de la mente bicameral de Julian Jaynes y en otros modelos); después examinamos indicios convergentes provenientes del mito y la arqueología, la evidencia lingüística de una «revolución cognitiva» y los factores biológicos.


Marco teórico: lenguaje, yo y mente bicameral #

Definición de la conciencia #

¿Qué queremos decir con «conciencia» en este contexto? Nos referimos específicamente a la autoconciencia introspectiva: la capacidad de pensar sobre los propios pensamientos, narrar las propias experiencias desde una perspectiva en primera persona («yo») y deliberar sobre escenarios hipotéticos. Los científicos cognitivos suelen asociar este nivel de conciencia con el lenguaje recursivo y la metacognición.

Cabe destacar que el psicólogo Julian Jaynes sostuvo que dicha conciencia introspectiva se aprende y no es innata. En su obra clásica El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral (1976), Jaynes propuso que durante gran parte de la historia humana las personas carecieron de un espacio mental privado. En cambio, experimentaban las órdenes mentales como alucinaciones auditivas —las voces de los dioses— y obedecían automáticamente.

Esta «mente bicameral» anterior (literalmente, una mente «de dos cámaras») no era consciente. Guiaba la acción mediante órdenes proyectadas externamente, en lugar de hacerlo mediante la contemplación interior. Jaynes fechó de manera controvertida la transición hacia una verdadera conciencia introspectiva del yo en apenas entre 3,000 y 1,000 a. e. c., basándose en indicios como la ausencia de interioridad mental en la Ilíada, en contraste con la Odisea posterior.

El origen cultural de la autoconciencia #

La cronología de Jaynes sigue siendo objeto de debate, pero sus ideas centrales informan EToC. Tomamos de Jaynes la idea de que el lenguaje y la cultura son fundamentales: la conciencia «surge del lenguaje y, específicamente, de la metáfora», como un modelo mental aprendido y no como un módulo preprogramado biológicamente.

Sin embargo, EToC sitúa el origen de la conciencia mucho antes de 1000 a. e. c. Sostenemos que la «ruptura» —o, más bien, el avance— ocurrió en la prehistoria profunda, probablemente hacia el final del Paleolítico o el comienzo del Neolítico (hace decenas de milenios, no apenas miles de años).

Al hacerlo, coincidimos con lo que algunos arqueólogos denominan la «paradoja sapiens», que pregunta por qué los humanos anatómicamente modernos existieron durante aproximadamente ~100,000 años o más, mientras que los indicios característicos del comportamiento «sapiente» (arte simbólico, innovación y civilización) aparecieron mucho después.

Una respuesta convincente es que la capacidad neurológica para la conciencia pudo haber existido durante mucho tiempo en nuestra especie, pero que su activación requirió un detonador cultural —un meme— que solo surgió bajo ciertas condiciones. EToC postula que alguien tuvo que enseñar el concepto del yo antes de que los seres humanos en su conjunto pudieran adquirirlo. Así como Newton formuló por primera vez el cálculo, que ahora se enseña a millones de personas, la idea del yo pudo haber sido descubierta por un genio (o por unos cuantos) y propagada posteriormente.

El momento del pronombre primordial #

El lenguaje habría sido el vehículo de esta propagación. La teoría sostiene que el lenguaje existía antes que la conciencia: los primeros seres humanos podían hablar, nombrar objetos y emitir órdenes, pero carecían del pronombre introspectivo «yo» y de la narrativa interior que define el pensamiento moderno.

La invención de la perspectiva en primera persona fue, por tanto, una innovación lingüística tanto como mental. Podemos plantear la hipótesis de un momento del «pronombre primordial»: el primer uso de «yo» para referirse a uno mismo en un sentido verdaderamente subjetivo.

Una vez que surgiera ese lenguaje autorreferencial, transformaría la cognición. En efecto, Julian Jaynes describió elocuentemente cómo el «yo» análogo nos permite imaginarnos en escenarios hipotéticos: considerar hacer cosas que en realidad no estamos haciendo y, de ese modo, planificar y elegir. En sus palabras, el yo análogo puede «desplazarse vicariamente en nuestra imaginación, “haciendo” cosas que en realidad no estamos haciendo», lo que permite tomar decisiones basadas en resultados imaginados. Esta es la esencia de la deliberación consciente.

Coevolución gen-cultura #

Es importante señalar que EToC es compatible con la evolución estándar, pues, una vez ocurrida la innovación cultural, esta habría creado fuertes presiones selectivas en favor de cerebros capaces de adquirir y utilizar la autoconciencia de manera más eficiente. En otras palabras, entró en acción la coevolución gen-cultura.

Así como la expansión de la ganadería lechera favoreció la selección de genes de tolerancia a la lactosa en los adultos, la expansión del «yo» favoreció la selección de rasgos cognitivos que facilitaban la introspección, el pensamiento simbólico y las emociones sociales complejas. A lo largo de muchas generaciones (aunque con relativa rapidez en escalas temporales evolutivas), el cerebro y la psique humanos se adaptaron para desarrollar la conciencia de manera natural durante los primeros años de vida, mientras que al principio esta tenía que enseñarse mediante rituales intensivos e instrucción.

Esto explicaría por qué hoy los niños desarrollan un sentido del yo hacia los 2–3 años (se reconocen en los espejos y utilizan «yo») sin una formación especial: un hito del desarrollo que ahora se da por sentado.

La hipótesis de la ventaja femenina #

Por último, EToC plantea una hipótesis sorprendente: es probable que las mujeres hayan sido las primeras en alcanzar y propagar la conciencia introspectiva. Esta afirmación surge de consideraciones relativas al papel social y la neurobiología.

En general, las hembras de nuestra especie presentan una ventaja en la cognición socioemocional: en promedio, obtienen puntuaciones más altas en pruebas de empatía y de teoría de la mente (la capacidad de inferir los estados mentales de otras personas). Los psicólogos evolutivos señalan que las mujeres, como cuidadoras principales y aloparientes en los grupos ancestrales, habrían estado sometidas a una fuerte presión para desarrollar una inteligencia interpersonal finamente ajustada.

Este «mayor coeficiente emocional» podría significar que las mujeres estaban más predispuestas a dirigir esa percepción social hacia su interior y reflexionar sobre su propia mente. La neurociencia ofrece un respaldo sugerente: los estudios sobre lesiones cerebrales muestran patrones diferenciados por sexo en la lateralización hemisférica de los procesos emocionales y de toma de decisiones.

Se sostenga o no esta especulación neurológica, el registro etnográfico deja claro que muchas tradiciones culturales recordaban a las mujeres como las depositarias originales de un conocimiento profundo. EToC se basa en estas líneas de evidencia para proponer que la «Madre Eva» inventó la conciencia y que las mujeres en su conjunto fueron las primeras maestras del concepto del yo para los hombres.


Indicios mitológicos y antropológicos: serpientes, ritos y el fruto prohibido de la autoconciencia #

Mitos universales del despertar #

En todo el mundo, los mitos hablan de un tiempo anterior a que la humanidad «conociera el bien y el mal»: antes de que llegáramos a ser plenamente humanos a nuestros propios ojos, y de cómo se perdió esa inocencia. El relato bíblico del Jardín del Edén es la historia más famosa de este tipo: una mujer (Eva), tentada por una serpiente, come el fruto prohibido del conocimiento y, como consecuencia, «se abrieron los ojos de ambos» (Génesis 3:7).

De pronto, los seres humanos adquieren conciencia de sí mismos, así como de la mortalidad, la moralidad y el trabajo penoso. Resulta sorprendente que versiones de esta narrativa reaparezcan en culturas muy alejadas del Cercano Oriente. En muchas tradiciones, una culebra o serpiente es el detonador del cambio de estado de la humanidad, a menudo en conjunción con una mujer o una figura de madre tierra.

Por ejemplo, en la mitología dogón de África occidental, una mujer primordial viola la proximidad entre el cielo y la tierra al sondear los cielos, lo que hace que Dios envíe a la serpiente para separar los reinos y enseñar la agricultura como don compensatorio. En algunos mitos de las islas del Pacífico, una serpiente embaucadora introduce asimismo conocimientos que trastocan el orden natural, concediendo en ocasiones la inmortalidad y, en otras, la muerte.

La serpiente como símbolo de la conciencia #

¿Por qué podrían estar tan extendidos los mitos sobre serpientes y mujeres? La EToC ofrece una interpretación provocadora: estas historias son memorias culturales de la invención de la conciencia. Desde esta perspectiva, «Eva» no era un individuo aislado, sino un papel —quizá el de un linaje de chamanes o mujeres sabias que dominaron por primera vez el pensamiento autorreflexivo—.

El «fruto prohibido» era la idea del yo, dulce por la comprensión que ofrecía, pero amarga por la constatación de la muerte. La serpiente, en particular, podría haber sido bastante literal: algunos investigadores han propuesto que el veneno de serpiente y otros intoxicantes naturales se empleaban en antiguos rituales iniciáticos para inducir estados alterados de conciencia.

Las neurotoxinas presentes en ciertos venenos de serpiente pueden provocar alucinaciones, alteraciones del estado de ánimo y experiencias visionarias en dosis subletales. Es concebible que los protoshamanes descubrieran cómo utilizar pequeñas dosis de veneno de serpiente (o plantas antídoto asociadas con las serpientes) para producir estados de trance: una suerte de catalizador bioquímico para la introspección.

El complejo de la bramadera: evidencia mundial #

La evidencia antropológica aporta otra pieza crucial: los rituales de iniciación en todo el mundo suelen volver a representar el drama de la adquisición del conocimiento. En particular, las ceremonias de iniciación masculina de muchas culturas indígenas implican reclusión, sufrimiento y la transmisión de sabiduría secreta; con frecuencia, los hombres «roban» conocimientos sagrados que originalmente pertenecían a las mujeres.

Un ejemplo intercultural notable es el instrumento ritual denominado bramadera. La bramadera es una simple tablilla de madera atada a una cuerda que, al hacerla girar, emite un sonido atronador. Sin embargo, aparece en más de cien culturas de Australia, África, América y Asia, siempre con una profunda significación ritual.

Universalmente, se dice que el sonido de la bramadera es la voz de una deidad o de un espíritu ancestral, escuchada durante las ceremonias de iniciación. A menudo se prohíbe a las mujeres y a los niños varones no iniciados ver el instrumento; en algunas tradiciones, la transgresión puede castigarse con la muerte.

De manera intrigante, un mito recurrente en estas culturas sostiene que las mujeres inventaron originalmente la bramadera, pero que posteriormente los hombres se la robaron. Por ejemplo, la tradición aborigen australiana sostiene que, en el Tiempo del Sueño, las mujeres poseían la bramadera sagrada y el poder que esta confería, hasta que los hombres se apoderaron de ella y establecieron ritos de iniciación centrados en lo masculino.

La distribución mundial de este motivo tan específico (las mujeres primero, los hombres se apoderan de él y un dispositivo sonoro simboliza la voz divina) resulta difícil de explicar como una coincidencia. Para mediados del siglo XX, los antropólogos habían reunido suficientes ejemplos etnográficos como para que muchos se inclinaran por una interpretación difusionista: el culto de la bramadera probablemente se inició en una sola cultura prehistórica y se difundió ampliamente.

Arqueología feminista y la Gran Diosa #

La arqueología feminista proporciona, en efecto, un contexto de apoyo. Marija Gimbutas, arqueóloga lituano-estadounidense, sostuvo célebremente que la Europa neolítica (7000–3000 a. e. c.) se caracterizó por el culto generalizado a una Gran Diosa y por una sociedad relativamente igualitaria o matrilineal.

Identificó una rica simbología en los sitios de la Antigua Europa —figurillas femeninas, iconografía de serpientes y motivos de nacimiento y muerte— que sugería una cosmovisión centrada en el nacimiento, la fertilidad y los ciclos regenerativos (a menudo encarnados por una diosa madre). Las llamadas figurillas de Venus del Paleolítico superior (que se remontan hasta hace 35,000–25,000 años) son algunos de los objetos artísticos más antiguos jamás hallados: casi todas representan formas femeninas voluptuosas.

La Teoría de Eva de la Conciencia encuentra aquí una fuerte resonancia: proporciona una posible razón por la cual las mujeres y las diosas ocuparon un lugar tan prominente en las etapas formativas de la cultura humana. Si, en efecto, las mujeres «trajeron el don del yo» a la humanidad, tendría sentido que las primeras sociedades agrícolas deificaran el principio femenino como portador de la civilización.


La cronología evolutiva: chispas del Paleolítico superior y un amanecer neolítico #

La cronología de la paradoja sapiens #

¿Cuándo exactamente pudo haber tenido lugar el «acontecimiento de Eva» —la aparición inicial de la autoconciencia aprendida—? Esta pregunta se sitúa entre la arqueología y la biología evolutiva. La paradoja sapiens delimita una cronología desconcertante: Homo sapiens se volvió anatómica y genéticamente moderno hace aproximadamente 100,000 años o antes, y, sin embargo, el comportamiento verdaderamente «moderno» parece acelerarse solo después de hace aproximadamente 50,000 años (la revolución del Paleolítico superior en el arte y las herramientas) y, nuevamente, alrededor de hace 10,000–5,000 años (la revolución neolítica en la agricultura y el urbanismo).

La EToC postula que este último periodo —el final del Pleistoceno y el amanecer del Holoceno— es cuando tuvo lugar un cambio cognitivo decisivo. En otras palabras, aunque los seres humanos de hace 40,000 años poseían una sofisticación conductual considerable (pintura rupestre, prendas confeccionadas, comercio de obsidiana a larga distancia, etc.), es posible que aún carecieran de una característica que asociamos con la conciencia plena.

La convergencia neolítica #

El registro arqueológico insinúa, de hecho, un desfase entre la creatividad y la practicidad: por ejemplo, hace aproximadamente 40,000 años observamos un arte simbólico impresionante (pinturas rupestres franco-cantábricas, figurillas de la región del Danubio), pero la tecnología de herramientas de piedra de esa época no mostró de inmediato un salto proporcional en innovación.

Solo mucho después, alrededor de 12,000–10,000 AP, observamos que múltiples poblaciones humanas inventaron de manera independiente la agricultura y los asentamientos permanentes: una convergencia espectacular denominada en ocasiones la «Transición neolítica». ¿Por qué ocurrió esto casi simultáneamente en al menos 11 regiones diferentes (el Creciente Fértil, China, Mesoamérica, los Andes, Nueva Guinea, etc.) después de decenas de milenios de caza y recolección nómadas?

Göbekli Tepe: la prueba irrefutable #

La EToC ofrece un factor novedoso: la difusión de la conciencia misma. Una vez que el meme de la mismidad introspectiva se arraigara en algunas poblaciones, habría desbloqueado un conjunto de nuevas conductas que harían más concebible la agricultura: previsión (la planificación de cosechas futuras), gratificación diferida e inversión de trabajo, nociones de propiedad y una jerarquía social compleja.

Esto coincide con un sitio arqueológico extraordinario: Göbekli Tepe, en el sureste de Turquía. Göbekli Tepe, fechado hacia 9600 a. e. c., suele citarse como el primer templo monumental o centro ceremonial del mundo, anterior a la agricultura (no se han encontrado plantas ni animales domesticados en sus estratos más antiguos).

Consta de enormes pilares de piedra en forma de T, dispuestos en recintos circulares, con relieves profusamente tallados de animales. Lo desconcertante es que una sociedad de forrajeadores movilizara la mano de obra necesaria para extraer, tallar y erigir megalitos de 10–20 toneladas y construir un complejo sitio ritual.

La EToC considera que Göbekli Tepe es de una importancia extraordinaria: podría ser la prueba irrefutable de una revolución cognitiva. El sitio implica que las motivaciones espirituales o ideológicas eran lo bastante poderosas como para organizar una cooperación a gran escala antes de que lo hiciera la necesidad económica. ¿Cuál pudo haber sido esa ideología? Sugerimos que fue el enfrentamiento con una mismidad recién emergente: la explicación de la ruptura bicameral, en los términos de aquellas personas.

Evidencia lingüística #

Si la conciencia se difundió efectivamente por vía cultural, esperaríamos observar sus repercusiones en múltiples ámbitos de evidencia alrededor del Holoceno temprano. La lingüística es un ámbito intrigante. Las palabras codifican conceptos, por lo que un cambio repentino en los conceptos predominantes podría manifestarse en patrones lingüísticos inusuales.

Una hipótesis que plantea la EToC es que la invención de los pronombres —especialmente la primera persona del singular, «yo»— constituyó un momento decisivo en el lenguaje. Los lingüistas históricos han rastreado ciertas familias lingüísticas profundas y han encontrado sorprendentes semejanzas en las formas pronominales.

Aunque esta línea de razonamiento es especulativa, subraya una predicción comprobable de la EToC: una explosión de diversificación y cambio lingüísticos que acompañara el surgimiento de la conciencia. Cabe señalar que el periodo alrededor del final de la Edad de Hielo sí registra migraciones masivas y la expansión de macrofamilias (los ancestros de las familias afroasiática, indoeuropea, sino-tibetana, etc., podrían remontarse a hace 15,000–10,000 años).


Preguntas frecuentes #

P 1. ¿Qué es la Teoría de Eva de la Conciencia y en qué se diferencia de otras teorías de la conciencia humana?
R. La Teoría de Eva de la Conciencia (EToC) propone que la conciencia introspectiva humana fue una invención cultural que surgió alrededor de 15,000–10,000 a. e. c. y se difundió meméticamente, en lugar de evolucionar gradualmente mediante procesos biológicos. A diferencia de las teorías que consideran la conciencia un subproducto inevitable de la evolución cerebral, la EToC plantea un punto de origen histórico específico en el que una innovadora prehistórica (metafóricamente, «Eva») alcanzó por primera vez la autoconciencia y la enseñó a otras personas.

P 2. ¿Por qué sugiere la teoría que las mujeres fueron las primeras en desarrollar la conciencia?
R. La teoría propone que las mujeres fueron pioneras de la conciencia debido a su desempeño superior en tareas de cognición social (empatía, teoría de la mente), a diferentes patrones de lateralización cerebral y a su papel como cuidadoras principales, que exigía una inteligencia interpersonal finamente desarrollada. Además, las mitologías mundiales y la evidencia antropológica recuerdan sistemáticamente a las mujeres como las depositarias originales de conocimientos profundos, lo que sugiere una memoria cultural del liderazgo femenino en esta revolución cognitiva.

P 3. ¿Qué evidencia respalda la idea de que la conciencia se difundió culturalmente en lugar de evolucionar biológicamente?

R. Las múltiples líneas de evidencia incluyen: paralelos mitológicos globales (mitos de mujeres-serpiente que obtienen conocimiento prohibido), el complejo ritual de la bramadera, presente en más de 100 culturas, con motivos constantes en los que las mujeres controlaban originalmente el conocimiento sagrado y posteriormente los hombres se lo apropiaban, la paradoja sapiens (la existencia de humanos anatómicamente modernos más de 100 000 años antes de la conducta «sapiente») y la aparición sincronizada de la agricultura en 11 regiones alrededor de 10 000 a. e. c.

P 4. ¿Cómo se relaciona Göbekli Tepe con la Teoría de Eva de la Conciencia?
R. Göbekli Tepe (c. 9600 a. e. c.) constituye una evidencia crucial, pues representa el primer templo monumental del mundo, construido por cazadores-recolectores antes de la agricultura. La enorme coordinación laboral requerida para erigir megalitos de entre 10 y 20 toneladas sugiere una poderosa motivación ideológica, más que una necesidad económica. La EToC propone que este sitio pudo marcar un nodo clave en la difusión de la conciencia, donde los rituales cristalizaron el autoconcepto y lo difundieron entre los primeros grupos humanos que lidiaban con un sentido del yo recién surgido.

P 5. ¿Qué predicciones comprobables formula la Teoría de Eva para futuras investigaciones?
R. La teoría predice: cambios abruptos, en lugar de graduales, en la cognición humana dentro de un periodo temporal estrecho; rasgos lingüísticos o rituales compartidos entre regiones conectadas por migraciones tempranas posteriores a la glaciación; diferencias por sexo en el procesamiento cerebral introspectivo; diferencias en el desarrollo de la adquisición de la teoría de la mente entre niños y niñas; y análisis filogenéticos computacionales de mitos que se agrupen en torno a periodos específicos y patrones de difusión.


Fuentes #

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